viernes, junio 20, 2014

Hace 100 años empezó la primera Gran Guerra


El próximo jueves 26 de junio el Consejo Europeo visitará Ypres, “Ciudad de la Paz”, para conmemorar el centenario del comienzo de la Iª Guerra Mundial 1914-1918, llamada la ‘Gran Guerra’, antes de tener su reunión habitual el día siguiente en Bruselas.

Aunque, según dicen los historiadores, el conflicto ya venía preparándose desde antes por los líderes políticos alemanes, la chispa que lo provocó el 28 de junio de 1914 fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austro-húngaro, de manos del joven nacionalista serbio Gavrilo Princip. Los deseos de venganza del imperio Austria-Hungría contra el Reino de Serbia, animados por Alemania, obligaron a una serie de alianzas europeas a entrar en la guerra. Y como varios de estos países europeos encabezaban imperios en varios continentes, el conflicto tuvo un alcance mundial.

La visita del Consejo Europeo a Ypres me lleva a escribir esta corta memoria parcial, sobre algunas cosas que ocurrieron entonces en mi Bélgica natal.

Ypres, el lugar del próximo encuentro de los jefes de estado europeos, es una ciudad en la provincia de Flandes Occidental, que resistió a tres asaltos del ejército alemán durante toda la guerra pero en el cuarto fue destruida totalmente, poco tiempo antes de la derrota alemana en 1918.

 

Fue reconstruida completamente durante cuarenta años con dinero alemán como compensación por el daño causado.

Laken Halle




Su renovado museo Flanders Fields Museum confronta  al visitante con las consecuencias de la Gran Guerra, con la vida y la muerte en el frente de la ciudad y su entorno.



En la misma región de Flandes otra ciudad, Diksmuide, fue atacada durante mucho tiempo por las tropas alemanas hasta que se tomó una medida drástica para cortar su avance hacia la costa belga. Fue una actuación en la que mi tio abuelo Benoit Ballon, sargento del ejército belga, tuvo una participación activa.

El 29 de octubre de 1914 se tomó la decisión de abrir las esclusas del sistema de regulación fluvial de la cercana ciudad de Nieuwpoort, aunque el conjunto de esclusas estaba situado en un lugar peligroso. Lo consiguió sin ser descubiertos un grupo de soldados belgas del cuerpo de ingenieros pontoneros, entre ellos mi tío abuelo, guiados por el patrón de barco fluvial Hendrik Geeraert. Cuatro horas más tarde, con la marea baja se cerraron de nuevo, para de nuevo abrirlas con la marea alta.

Con esta operación se inundaba el “polder” (terreno bajo el nivel del mar) con cerca de 700.000 m3 de agua entre el rio Yser y el talud del ferrocarril a una distancia de unos dos kilómetros. Con la subida del agua los alemanes tuvieron que abandonar sus posiciones en este lugar, así como mucho material, incluidas piezas de su artillería. Para subir y mantener el nivel del agua, se repitió esta operación durante los 4 años que duró la guerra.
Google map de Nieuwpoort con el sistema de esclusas:
 



La acción heroica se conmemora con un tríptico de bronce fijado en una de las paredes de las ruinas de la Torre de San Lorenzo de Nieuwpoort en el que queda escrito (en francés y en neerlandés): “Las maniobras de la inundación del Yser tuvieron lugar en Nieuwpoort de forma contínua del 21 de octubre de 1914 hasta el 2 de septiembre de 1915 por la Ingeniería belga operando bajo el nombre ‘servicio de las inundaciones’ con la participación de los capitanes Thys R. y Umé F., del teniente Dumont, del sargento Ballon, de los soldados Cop y Van Belle, de los chóferes Havenith Fulgoni y Lequarré, y de Henri Geeraert.”

 

La ‘Gran Guerra’ costó la vida a más de 8 millones de militares y civiles, y dejó a unos 6 millones discapacitados. No sirvió de lección para evitar la segunda guerra que empezó tan solo 22 años después de terminarse la primera. Ya no quedan ex combatientes para contarla desde su principio, pero tengo una Enciclopedia Británica del año 1974, escrita 60 años después del inicio de esa guerra a la que dedica más de 70 páginas, con las causas, hechos y consecuencias,  y unas cuantas fotos. No me imagino que un libro electrónico podría informarme mejor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ser, Saber, Sentir